LOS SECTORES Y SU DEPENDENCIA
Si se analiza el tamaño de los distintos sectores económicos, se observa con claridad que el terciario (servicios) es el más importante. En el año 2007, las estadísticas reflejaron que el 71,26% del PBI real proviene de dicho sector y que da empleo al 72,40% de la fuerza laboral. Suiza tiene un sector público muy importante denominado “Administración Pública, Educación y Enseñanza, Salud, Otros Servicios”, cuya contribución al PBI es del 25,30%; mientras que el sector financiero, denominado “Institutos de Crédito y Seguros, Alquiler, Investigación y Desarrollo, Servicios Empresariales”, con el 24,32%. Finalmente, la parte restante del sector terciario, que contribuye con el 21,65% del PBI, proviene del “Comercio, gastronomía, tránsito y comunicación”, en donde se encuentra el turismo, uno de los subsectores más importantes del país2. Para poder estimar la dependencia de la economía nacional de su sector financiero, y en especial de los bancos, se tiene que entender la cadena productiva. Los hogares y las empresas de todos los sectores necesitan a los bancos como fuente de financiamiento y crédito, para constituir nuevas empresas, desarrollar productos nuevos, construir casas, entre otros ejemplos. Gran parte del capital de los bancos proviene de los bancos extranjeros, razón por la cual dependen fuertemente del bienestar del sistema financiero mundial para poder brindar sus servicios de financiamiento. Para la caja del Estado suizo, un sector financiero sano significa ingresos significativos debido a tres factores: el pago tributario de los bancos, los impuestos al capital depositado y los impuestos de las personas empleadas en el sector. Para conservar su demanda, los bancos dependen mucho de la política monetaria y de las leyes del Estado suizo, pues poseer una moneda ’dura‘, el franco, y el secreto bancario son ventajas muy importantes para ellos.El hecho de que el sector financiero sufriera una crisis y perdiera su estatus implicaría que muchas personas pierdan su empleo, disminuyera la confianza en los bancos, se redujeran los depósitos, los bancos ya no recibiesen suficiente capital extranjero –en especial por la desconfianza entre los bancos– y no podrían otorgar financiamiento. Como consecuencia, la economía restante ya no podría invertir ni generar más empleos, los hogares tendrían menos ingresos, existiría más desempleo y, por último, bajarían los ingresos (pagos tributarios) y se incrementarían los gastos del Estado (seguros sociales, política monetaria anticíclica). Por lo tanto, un sector financiero sano es sumamente importante para el bienestar de toda la economía y el Estado suizo. Por ello, en las estructuras políticas y jurídicas actuales, el Estado está obligado de ayudar a los bancos suizos más grandes, la UBS y la Credit Suisse, en el caso de una amenaza de cierre porque son muy importantes para la economía. Para entender el peso de los bancos, ayuda mucho saber que la suma del balance de todos los bancos suizos es ocho veces más grande que el PBI total (la UBS contribuye con el 50%)3.
LA EVOLUCIÓN DE LA CRISIS
Durante muchos años, las acciones, los fondos, derivados, entre otros, negociados en la bolsa subieron rápidamente. Un número de inversionistas y un flujo de dinero crecientes originaron un alza fuerte, en especial en el mercado de los Mortgage Backed Securities (papeles de valor asegurados por hipotecas). Para poder satisfacer la demanda de dichos papeles de valor, los agentes inmobiliarios podían otorgar crédito sin que los clientes tuvieran que probar su solvencia. El hecho de recibir una hipoteca de manera fácil implicó que la demanda del mercado inmobiliario se incrementara y, por ende, que los precios subieran. Esto último atrajo a inversionistas que especularon con los precios crecientes, lo que llevó a que se formara una burbuja especulativa. Cuando los precios ya no subieron más, al final del año 2006, el resultado fue que las personas no tenían capacidad para pagar los intereses de sus hipotecas porque muchos pagaron sus deudas por medio de nuevas hipotecas sobre el valor incrementado de su inmueble. Los inversionistas comenzaron a vender y los precios cayeron rápidamente, lo que produjo que los papeles con Mortgage Backed Securities perdieran prácticamente todo su valor. Esa crisis subprime se volvió rápidamente una crisis financiera, pues casi todos los bancos grandes y muchos pequeños poseían dichos papeles, cuyo valor era casi nulo. Los bancos tenían que descontar billones de dólares y los flujos mundiales en el mercado de capital bajaron de manera significativa. El 15 de setiembre, con la quiebra de Lehman Brothers, la crisis financiera se transformó en una crisis económica, con una recesión inminente en todo el mundo. De repente, los inversionistas en todo el mundo querían sacar su dinero del mercado bursátil y la confianza entre los bancos se destruyó por completo, pues ninguno de ellos sabía el monto de la pérdida de capital del otro. Con eso, los flujos mundiales de capital prácticamente se pararon. Como consecuencia, muchas instituciones tuvieron graves problemas para captar capital; incluso, algunos países –como Islandia– casi quebraron.
LOS BANCOS SUIZOS EN LA CRISIS
Los bancos más grandes, como Credit Suisse y en especial la UBS, formaron parte de los grandes perdedores de la crisis subprime, por lo que tenían que descontar billones de dólares; a diferencia de muchos de los pequeños bancos suizos, que casi no fueron afectados porque no dependen tanto del sector financiero mundial y no negociaron con dichos papeles de riesgo5. En cada balance trimestral, los dos bancos mencionados descontaron aun más dinero. Como espejo del estado de ánimo de las personas y del sector en sí, las acciones de la UBS en los últimos dos años han perdido aproximadamente el 80% de su valor. Por lo tanto, la manera en que se desarrollaron los hechos era un índice claro de la situación grave del sector bancario, de la falta de confianza; así como, un indicador de la situación económica del país. A pesar de todas las pérdidas en el primer medio año, los bancos suizos no parecían en peligro por su base sólida de capitalización y su buena imagen ante el mundo, lo que les permitió aumentar su capital propio en base a fuentes de la economía privada.
LA ECONOMÍA SUIZA EN LA CRISIS
En vista de que Suiza es un Estado con un sector financiero muy grande, la crisis financiera afectó fuertemente la cadena productiva en la forma que se describió anteriormente. Además, con el inicio de la crisis económica, la demanda extranjera e interna de los productos y servicios suizos más importantes –como turismo, servicios bancarios, química, relojes y maquinaría pesada hi-tech– disminuyeron significativamente. Por la falta de confianza, muchas personas sacaron dinero de sus cuentas en los bancos grandes para depositarlo en los bancos pequeños. Otra parte decidió invertir su dinero rápidamente en productos físicos, pues temían la quiebra de todo el sector bancario. Además, al inicio de la crisis financiera, el consumo privado subió. Sin embargo, ese efecto no duró por mucho tiempo y el consumo empeoró. Todos esos factores internos y externos funcionaron como aceleradores y llevaron a la economía a una recesión grave. Según las estimaciones del SECO (State Secretariat for Economic Affairs, Secretaría Estatal de Economía), al comienzo de la crisis financiera, el PBI real continuaba creciendo, pero cada vez a menores tasas. En comparación con otros países europeos, la situación en la primera mitad del año 2008 era buena. De manera análoga, al comienzo de la crisis económica, el PBI en el cuarto trimestre de 2008, por primera vez desde el año 2003, decreció en un 0,7% con relación a similar trimestre del año anterior. En el primer trimestre de 2009, la tasa de decrecimiento fue mayor, pues alcanzó el 2,4% y siguió disminuyendo en el segundo trimestre: -2% respecto del año anterior6. Según pronósticos de SECO, el PBI decrecería en un 1,7% en el presente año y se volverá positivo en el año 2010, con una tasa de crecimiento de 0,4%. Sin embargo, el nivel de desempleo seguirá incrementándose en el próximo año. Aunque los expertos son más optimistas en comparado con pronósticos anteriores, aún no esperan una recuperación rápida de la recesión.
LA UBS EN PELIGRO Y LA AYUDA DEL ESTADO
Hasta octubre de 2008, la UBS tuvo que descontar aproximadamente US$ 41 billones. Sin embargo, por la situación ya empeorada después de la quiebra de Lehman Brothers, el 16 de octubre el banco tuvo que recurrir al Estado para evitar una situación crítica. Como ya se ha descrito anteriormente, dada la estructura de la economía, el Estado suizo solo tenía la opción de ayudar a la UBS, pues arriesgar la quiebra implicaba un riesgo muy grande para el bienestar de la economía y del país. Además, la ayuda constituía una señal de seguridad para los otros bancos y para aquellas personas que depositaron su dinero en cuentas o fondos. La confianza por parte de dichos terceros es clave para el éxito y la funcionalidad del banco, ya que determina gran parte del acceso a capital, su materia prima. Primero, el SNB (el banco de la reserva de Suiza) constituyó una institución: el SNB StabFunds, que se encargó de los activos ilíquidos de la UBS. El objetivo era aliviar al banco rápidamente del riesgo de dichos papeles de valor ilíquidos para asegurar su estabilidad financiera. La institución nueva puede operar con estos papeles con un horizonte de tiempo más largo que el banco. Dicho fondo dio a la UBS la oportunidad de aliviarse de activos ilíquidos por un máximo de US$ 60 billones. El capital propio de la UBS sería de un máximo de US$ 6 billones y el resto será financiado por la SNB con un préstamo de US$ 54 billones como máximo. La principal idea era vender dichos papeles, que ya habían sido descontados a un mínimo de su anterior valor (la mayoría a 10%), a un precio más alto que su valor en el balance. Segundo, el Estado suizo le dio a la UBS un empréstito convertible de 6 billones francos suizos (aproximadamente US$ 5,6 billones), con un interés de 12,5%, hasta que pudiera cambiarlo en acciones. Además, tenía el derecho de efectuar su venta en cualquier momento8.
DESPUÉS DEL RESCATE
El 20 de agosto, el Estado convirtió su empréstito en acciones y lo vendió a inversionistas, con lo que pudo ganar aproximadamente US$ 1,2 billones, gracias a los intereses que obtuvo luego de esta operación. Con relación al SNB StabFunds, se logró vender una parte de los papeles, lo que permitió que el riesgo máximo actual del fondo bajara a aproximadamente US$ 26 billones. Sin embargo, a pesar de que el riesgo se encuentra en constante disminución por la recuperación de los mercados inmobiliarios y financieros, se espera una venta con ganancia. De las ganancias que se obtengan, la SNB ganará el primer billón de dólares y el monto restante se repartirá entre la UBS y la SNB9. El Gobierno decidió elevar el monto mínimo del capital líquido de los bancos grandes para construir una base más segura del sector10. Asimismo, el 15 de diciembre de 2008, el Gobierno decidió que los depósitos de ahorro se aseguren hasta por un monto de 100 millones de francos suizos (antes el monto era de 30 millones) en el caso de la quiebra de un banco; y a finales del año 2009, anunció una reforma de las leyes del sistema financiero11. La SNB considera que es necesario crear un sistema que permita la liquidación controlada de los bancos de todos tamaños, si estos fracasan en el mercado. El objetivo de este sistema es que las partes del sistema bancario que son necesarias para hacer funcionar la economía suiza, se encuentren aseguradas por el Estado. Para lograr esto, sería necesario que se puedan separar dichas partes del sistema bancario, para luego proceder a liquidar el resto. Asimismo, este sistema también propone un límite para el tamaño de los bancos. En ese sentido, se sugiere subir el porcentaje del capital líquido requerido en función del aumento del tamaño de los bancos. Eso sería un incentivo indirecto para que los bancos controlen su crecimiento12.
CONCLUSIONES DE LA AYUDA A LA UBS
Según la estructura actual de la economía suiza, para mantener su bienestar fue inevitable que el Estado asegurara el funcionamiento de la UBS. De esa manera, se recupera la confianza del sector bancario suizo y se conserva la competitividad en el mercado internacional. Una posible ayuda estatal equivale a un seguro gratuito para los bancos, lo cual puede inducir a una gestión irresponsable. Por lo tanto, para el futuro, el Estado tiene que promover cambios estructurales del sector para prepararse ante futuras crisis y permitir la liquidación controlada de los bancos grandes, sin que se generen problemas para la economía suiza. Se tiene que promover la creación de soluciones internacionales para regulaciones estatales más efectivas, ya que se trata de un sector totalmente globalizado, en el cual las acciones que adopte un Estado generan efectos en todo el mundo.
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