¿Pagaría una suma equivalente a diez veces su sueldo anual por una flor? ¿Usaría los ahorros de toda su vida e hipotecaría su casa endeudándose –a riesgo de poner en peligro todo su patrimonio– con el fin de comprar semillas de dicha bella flor? Traemos esto a colación debido a que, aunque parezca a |