“Los maestros del Perú son los mejores maestros que existen”
Por Entrevista con Caridad Montes, secretaria general del SUTEP

¿A qué atribuye el SUTEP la crisis de la educación peruana?

La crisis es histórica, es estructural. Nosotros la atribuimos a las malas políticas educativas que se han venido implementando y a que los gobiernos que se han sucedido a lo largo de estos casi 185 años de vida republicana, no han sabido dar el remedio para esta enfermedad endémica.

¿La reforma del sector empezaría por un aumento del presupuesto?

No. Nosotros pensamos en una reforma educativa profunda, que necesariamente debe ser patriótica, descentralista y cuyo perfil básico sea un gran proyecto educativo nacional.

Entonces, si el incremento del presupuesto no es el primer paso, ¿ya se está implementando la reforma?

No. Lamentablemente este gobierno ha seguido con la política educativa del ‘fuji-montesinismo’. Si bien han cambiado los programas, como el de Nueva Secundaria y el Plan Huascarán, quisiéramos saber qué de efectivo hay en ellos. El gobierno de Toledo, que ya va a cumplir 5 años, ha recibido 540 millones de dólares del Banco Mundial. Sin embargo, hay un agravante: como contraparte, le exige el cumplimiento de recetas que se emiten en el Banco Mundial; es decir, una currícula y un programa digitados por dicho organismo. Además de eso, está la precarización de la condición laboral del magisterio.
¿Le parece razonable el aumento de 0,25% anual planteado en el Acuerdo Nacional?

No es razonable. Nosotros, como gremio, sostenemos que debe ser no menor al 1% anual, hasta llegar a un ansiado 6% del que gozan otros países, de repente con más carencias que el nuestro. Bolivia, por ejemplo, ha aumentado su presupuesto.

Y ese aumento del gasto, ¿en qué se utilizaría?

Básicamente, en infraestructura. A los maestros se nos responsabiliza de la crisis porque, supuestamente, no trabajamos las horas que deberíamos trabajar. Sin embargo, no se dan cuenta de que el magisterio no es responsable por cuanto el recorte de la jornada escolar no fue nuestra decisión. Habría que ver quién gobernaba el país hace 33 años y cómo se acordó que con el mismo presupuesto funcione hasta tres niveles y en tres turnos, la misma institución educativa que antes albergaba a un solo grupo de estudiantes.

Con respecto al tema del presupuesto, según exámenes estandarizados en la región de Latinoamérica, los alumnos peruanos resultan en peor situación que los alumnos de países cuyo gasto por persona en educación es considerablemente menor al nuestro, como, justamente, Bolivia. Eso me lleva a preguntarle si cree que parte de la responsabilidad de la crisis la tienen los maestros.

Nunca hemos negado una cuota de responsabilidad. La admitimos. De repente hemos sido un tanto blandos al aceptar la currícula que nos han impuesto, también que el gobierno haya aceptado esa imposición del Banco Mundial y que nosotros la hayamos asimilado.

¿Y alguna otra responsabilidad, además de aceptar esta currícula?

Bueno, la responsabilidad la tiene el Gobierno. Nosotros no promulgamos el Decreto Legislativo 882, que ha permitido la proliferación de instituciones de formación magisterial de dudoso prestigio y de baja calidad. Eso lo aprobó el ‘fujimontesinismo’.

Existen algunas ideas de reforma sobre las que quisiera oír su opinión. Una de ellas sostiene que es favorable para la calidad de la educación restarle poder al magisterio y dárselo a las Juntas Directivas y a los mismos padres de familia, que son quienes pueden exigir una rendición de cuentas.

Yo respeto la opinión. No la comparto, porque los padres de familia desempeñan un papel importante en el avance educativo de sus hijos: son los primeros educadores. Ellos tendrían, desde el hogar, que inculcar a sus hijos todo un arsenal de valores para que estos sean más cimentados por el magisterio nacional. Nosotros apostamos por una descentralización efectiva, en donde participen los gobiernos locales, los gobiernos regionales y las propias direcciones regionales de educación, así como las propias instituciones educativas.

¿Qué le parece la idea de mayor autonomía a las propias escuelas?

Nosotros vemos que hay proyectos institucionales interesantes. Sin embargo, lamentablemente, en el Perú aun persiste el “calco” y Mariátegui nos enseñó a no ser copia ni “calco”. Entonces, si cada institución educativa canalizara su realidad, qué tipo de estudiantes tiene, qué tipo de maestros tenemos, qué perfiles de estudiantes y qué perfiles de maestros queremos conseguir, creo que mejoraría más.

Una tercera idea es la de fomentar el sistema de rendición de cuentas sobre la base de metas precisas de aprendizaje. En la actualidad, ¿existen metas precisas de aprendizaje en el alumno?

Nosotros nos fijamos metas. Naturalmente, los estudiantes deben salir del grado que cursen aprestados para poder adquirir los conocimientos del siguiente. Sin embargo, el Ministerio de Educación no tiene el mismo sentir, porque de más está decirle que el año pasado han dejado a 150 mil estudiantes sin escuela, producto precisamente de la incapacidad que tuvieron para gestionar el presupuesto.

Uno de los temas que más debate ha merecido en los últimos tiempos es el de la evaluación constante de los profesores, a la que el SUTEP no se opone. Pero sí se opone a las consecuencias de la evaluación: si la calidad de un profesor no es suficiente, se tiene que proceder a reemplazarlo por alguien que sí pueda cumplir con las funciones que le competen. ¿Qué piensa usted de esto?

Nosotros exigimos evaluación porque nuestra ley del profesorado contempla la evaluación, aunque se debe resaltar que la evaluación es para el ascenso, no es para el despido. Entendemos que hay maestros muy buenos, buenos y también deben haber maestros malos. Nosotros hablamos por el común, porque la regla se juzga por la generalidad, no por la excepción. Estoy convencida de que en el país hay extraordinarios maestros. Yo, a juzgar por lo que conozco el país, pienso que los maestros del Perú son los mejores maestros que existen, sino en todo el mundo, por lo menos en América. A esas pequeñas excepciones, hay que darles la oportunidad de la capacitación, que debe extenderse también a todo el profesorado, porque los tiempos van cambiando.

Justamente, si generalizamos un poco más, vemos que en cualquier puesto, si uno desempeña mal su trabajo, tiene que dedicarse a otra cosa. El mal desempeño pedagógico, sin embargo, no es ahora una causal de despido. ¿No le parece injusto que los demás trabajadores juguemos con otras reglas?

Entonces, que la justicia empiece por casa. Si la evaluación la realiza el Ministerio, que se empiece a evaluar con el Ministro. Si nos demuestran que hay una evaluación del personal que trabaja en el Ministerio, empezando desde el jefe máximo, me pueden evaluar ahora mismo. Y seguramente, el resultado será aprobatorio, porque sabemos que estamos capacitados de acuerdo con las necesidades de la educación peruana.

Para recapitular, ¿en qué medidas concretas piensa el SUTEP para mejorar la calidad de la educación en los próximos cinco años?

En principio, la currícula. En segundo lugar, debe cambiar también el modelo pedagógico que se practica. En tercer lugar, se debe restituir la jornada escolar completa, es decir, que la institución educativa solamente albergue a un grupo de estudiantes. Si la institución educativa tiene tres aulas del mismo grado, esas tres aulas deben servir solamente para ese grupo de alumnos y no para alumnos de la mañana, de la tarde y de la noche, como funciona actualmente. Y por último, el presupuesto. Si no se asigna el presupuesto real es como si usted tuviera diagnosticado al paciente, sabe qué enfermedad tiene, pero no le dan el suero necesario para poder sacarlo de esa condición.